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Archbishop Coakley leads Middle East mission to Gaza, Iraq

Archbishop Coakley recently led a Catholic Relief Services mission to Gaza and northern Iraq to support and assess the needs of refugees and internally displaced persons.

"Please pray for peace in the Holy Land and throughout the Middle East, especially for persecuted Christians who are being driven from their homeland." -- Archbishop Paul S. Coakley

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Archbishop Coakley comments on U.S. Supreme Court decision not to review same-sex marriage cases

“Today’s decision by the U.S. Supreme Court is deeply disappointing. Our faith affirms the central importance of marriage and family life. Marriage is not merely a human institution that can simply be redefined at will, but one established by our Creator and necessary for human flourishing. Children deserve a mother and a father who are committed to a faithful and permanent union. As the Extraordinary Synod on the Family begins this week with Pope Francis meeting with bishops from around the world, we will remain purposeful in our commitment to promoting the well-being of marriage and family life as we pray for God’s continued grace and blessings.” - Archbishop Paul S. Coakley, Archdiocese of Oklahoma City        

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Archbishop Coakley's Statement on Prayers of Exorcism and Cleansing

 

"From the beginning, we have taken seriously the dark and dangerous spirits being invited into our community. We anticipated this would be a concern for those visiting the Civic Center, and we've received many questions about the safety of the building following the satanic ritual. To address those concerns, we visited the venue the next morning to pray prayers of exorcism over the place and to pray the prayers for cleansing." – Archbishop Paul Coakley

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EUCHARISTIC HOLY HOUR - HOMILY

September 21, 2014
St. Francis of Assisi Church

The Most Reverend Paul S. Coakley
Archbishop, Archdiocese of Oklahoma City

Praised be Jesus Christ!  It is my great privilege to welcome you to St. Francis of Assisi Church and to spend this hour together with the Lord in prayer and adoration.  Thank you for being here.  Your presence is a powerful witness of faith in the midst of what has been a particularly challenging time for our community.  I would like to gratefully acknowledge the participation of our Catholic people from around the Archdiocese but also those of you who have come from near and far to join us today.  I am especially grateful for the presence of my brother bishops (and their support), Archbishop Beltran, Bishop Slattery of Tulsa, Bishop Kemme of Wichita, Abbot Lawrence of St. Gregory's University and so many priests, deacons and religious women and men.  It is a special blessing to recognize here so many Christian leaders and believers from other churches and ecclesial communities who have come to join us in prayer as well.

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Videos

 This year (2014) the Archdiocese of Oklahoma City has four Jubilarians, Fr. Kevin Devlin and Fr. William B. Ross celebrated 60 years of priesthood, Fr. Jesus Sancho-Martin, OCD celebrated 50 years of priesthood and Fr. Paulose V. Kottackal celebrated 40 years of priesthood. In this video Fr. William B. Ross and Fr. Paulose V. Kottackal reflect back over their priesthoods.

 

Podcasts

ANOTHER STEP CLOSER

Archbishop Paul S. Coakley

In a recent issue of the Sooner Catholic I shared a copy of the Aug. 29 letter I had submitted to Cardinal Angelo Amato, Prefect of the Congregation for the Causes of Saints, concerning the Servant of God, Father Stanley Rother.

I had presented my letter personally along with an extensive document called the Positio, which summarizes the facts and testimony concerning the life and death of Father Rother. In that letter, I formally petitioned the Congregation to consider the merits of Father Rother’s Cause for Beatification and Canonization, and render an affirmative judgment that he is worthy to be considered a martyr of the Church. To that petition I added my own opinion that he is indeed worthy of such a designation.

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UN PASO MÁS CERCA

Arzobispo Pablo S. Coakley

En una reciente edición del Sooner Catholic compartí una copia de la carta de 29 de agosto que había presentado al Cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en relación con el Siervo de Dios, Padre Stanley Rother. Yo había presentado mi carta personalmente, junto con un extenso documento llamado Positio que resume los hechos y testimonios relativos a la vida y la muerte del Padre Rother. En esa carta hice la petición formalmente la Congregación para considerar los méritos de la causa del Padre Rother de Beatificación y Canonización y hacer un juicio afirmativo que él es digno de ser considerado un mártir de la Iglesia. A esa petición añadí mi propia opinión de que es realmente digno de tal designación.

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Escuelas Católicas: Comunidades de fe, conocimiento y servicio

Amo a nuestras Escuelas Católicas. Me hacen sentir orgullosos de esta Arquidiócesis. Cada año espero con interés la oportunidad de visitar a cada una de nuestras escuelas. En esta edición del Sooner Catholic queremos compartir algunas de las razones por las que estamos tan orgullosos de nuestras escuelas. En anticipación de la Semana de las Escuelas Católicas (26 de enero al 1 de febrero) se encuentra un suplemento especial en las páginas que siguen celebrando nuestras Escuelas Católicas como Comunidades de Fe, Conocimientos y Servicio. Esta celebración anual ofrece una oportunidad para afirmar, promover y renovar nuestro compromiso con la misión importante de la educación Católica.

La Iglesia en Estados Unidos ha sido bendecida con la red más fuerte de Escuelas Católicas de cualquier parte del mundo. Además de las muchas finas escuelas fundadas y atendidas por las congregaciones religiosas, nuestro sistema nacional de escuelas parroquiales Arquidiocesanas y Diocesanas no tiene igual.

Las Escuelas Católicas son una parte muy importante de la historia de la Iglesia en los Estados Unidos. De manera significativa, la primera santa nacida en Estados Unidos, Sta. Elizabeth Ann Seton, estableció la primera escuela parroquial en los Estados Unidos. Fue San Juan Neumann, el primer obispo estadounidense en ser canonizado, quien estableció el primer sistema de escuelas diocesanas y sentó las bases de un legado de educación católica que perdura hasta nuestros días.

La fuerza de nuestras Escuelas Católicas es un testimonio de la determinación y el compromiso de nuestros antepasados de entregarle la fe católica a la próxima generación. El clima cultural de la época era a menudo hostil a los católicos, especialmente los católicos inmigrantes. Reconocieron que, además de proporcionar una excelente educación para sus hijos Escuelas Católicas también proporcionan una manera para ellos para transmitir sus valores más importantes, costumbres y creencias a la siguiente generación. Entonces y ahora la primera y principal misión de las Escuelas Católicas es la transmisión de la fe a través de una educación y formación integral de la persona. Las Escuelas Católicas existen para formar discípulos de Jesucristo, que están preparados para vivir su fe y cumplir su misión al servicio de la Iglesia, familia y sociedad. Buenos Católicos son buenos ciudadanos. Siempre ha sido así. Las Escuelas Católicas son insuperables como comunidades de fe, conocimientos y servicio a los demás.

Nunca ha sido fácil el mantener a nuestras Escuelas Católicas. Han florecido gracias al compromiso compartido de padres, congregaciones religiosas de hombres y mujeres y, por supuesto, párrocos y feligreses. En años posteriores, los profesores y personal no docente laical han contribuido con su enorme energía y talento. Todos compartían la convicción de que el sacrificio por las Escuelas Católicas vale la pena. Son una buena inversión. La educación católica ofrece un servicio insustituible a los padres en la proveer la educación, especialmente la educación religiosa, a sus hijos.

Directa o indirectamente, todos nosotros nos beneficiamos de las Escuelas Católicas. Con el fin de garantizar que la educación Católica se encuentre disponible en nuestra arquidiócesis para las generaciones futuras tenemos que asumir nuestra responsabilidad compartida para preservar y fortalecer el legado que hemos recibido de aquellos que vinieron antes que nosotros. Somos los beneficiarios de los sacrificios de los demás. Y tenemos que pensar en los que vendrán después de nosotros.

No podemos dejar que los padres de los niños de las Escuelas Católicas de hoy tengan que asumir a solas el costo total de la educación católica. Para la mayoría de las familias estaría simplemente fuera de su alcance. Las Escuelas Católicas no pueden ser sólo para unos pocos privilegiados que puedan pagarlos. Nuestras Escuelas Católicas han prosperado porque los Católicos han reconocido y aceptado que lo que se requiere es un compromiso compartido y un sacrificio compartido. El futuro depende de nuestra capacidad de mantener este espíritu de mayordomía, o buena administración de nuestros bienes.

Si somos capaces de igualar la creatividad y la gestión que caracterizó la dedicación y el apoyo de las Escuelas Católicas de nuestros antepasados, entonces el futuro de la educación Católica en la Arquidiócesis de Oklahoma City será realmente brillante. Ahora es nuestro turno.